9 de Noviembre 2004

ASÍ SEA

“No hemos sido creados para el dolor. El creyente se ubica en el placer que lo instala en la realidad, hasta el punto de que puede decirse que su vida es única y exclusivamente la búsqueda del mayor placer posible en toda circunstancia, porque el placer del que disfruta el hombre es su existencia presente. Están los hombres que pretenden acumular y los hombres que buscan la felicidad; los hombres de apariencia y los hombres de esencia. Los primeros en la tumba (muriendo) sólo tendrán su ansiedad y su afán de posesión; los segundos tendrán lo que han construido a su alrededor: un jardín de placer” (Abdelmu’min Aya, Contra el alma).

La embarcación que se refugia en puerto, el primer día se salva; el segundo, corre peligro; y el tercero, se condena a la autodestrucción.

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El agua embalsada no conoce la paciencia. Su esencia es toda actualidad, sin rémora de expectativa. Se detiene: corrupta; continúa: olvido.

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Sólo rompen las olas porque la costa les opone una escollera: si le hiciéramos un hueco al mar, perderíamos la sensibilidad sin alcanzar una nueva esencia.

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Teme cada nueva dilatación como otro estrechamiento de la perspectiva global.

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Si lo echas en falta, es que lo tienes a tu disposición. Un recuerdo no es un deseo, sino algo poseído en estado de carencia.

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No fue hasta que se alejó cuando comprendí lo cerca que estaba —y en ese momento, cesó la distancia y no fuimos más dos.

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Todo un día lloviendo, y las estaciones vuelven a encajar.

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No añadas al kilo de paja de tu infortunio el kilo de paja de tu desesperación.

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La ansiedad por buscar aquello de lo que uno cree que carece es, punto por punto, equivalente a la de quien no asume que posee lo que ya tiene, y sigue anhelándolo.

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Para que el mosto del tiempo no se avinagre, debes convertir tu memoria en una bodega: fresca, oscura y re-so-nan-te…

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En un nido desvencijado, incubo el huevo vacío: si acierto con la temperatura y la presión, tal vez un día se quiebre la cáscara que separa la nada de dentro de la nada enderredor.

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En lugar de invocar el favor de los vientos, toma el remo y ponte a bogar.

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No viajo en velomotor por humildad obrera sino porque, a falta de propulsión artificial, siempre puedo darle a los pedales.

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Si no hay claridad en los extremos, no puede disiparse la bruma que vela y atenaza el eje primordial. Cuando no se divisan los bordes, el centro cae preso de la incertidumbre y la confusión.

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La desaceleración es una forma de movimiento tanto o más inerte que la aceleración. Ambas son huérfanas que paren hijos con fruición desenfrenada.

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Ábrete, y serás abierto. Permanece amurallado, y nada ni nadie vendrá a consagrar tu cerrazón.

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Cuando en tu oído resuenan martillazos, aprende: eres tanto el yunque que soporta como la maza que golpea.

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Contra toda previsión, se van cumpliendo los dones dispuertos para ti por Nadie en todo tiempo, en todo lugar.

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Para convertir tu cruz en un aspa, basta con que le des las gracias.

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Sólo el Uno es único; lo demás, son decimales…

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Cuanto más Tú, tanto más Ello.

Escrito por JoséLuis a las 9 de Noviembre 2004 a las 05:01 PM