3 de Julio 2004

UN EXTRAÑO FRAGOR

Igual que una trama formada por el entrelazamiento, lento y vegetal, de las hebras luminosas y los oscuros filamentso enterrados, nuestra mutua atención tiene dos vueltas: por una se diluyen los lamentos y por la otra, se adensan. Posada en tu dulce equidistancia de todo y de mú, tú eres el eje que decanta mis ojos hacia el páramo o la selva. Hablas, y encuentra el cáncamo su aparejo; guardas silencio, y la tornillería de las velas fláccidas abruma mi frente de nuevo. Tú eres así: confieres la forma que dices que no tienes, sustraes el peso sin el cual te afirmas en tu condición remota. Esa es la vocación mágica del magisterio que, comiéndolo y bebiéndolo, me impartes desde los claroscuros: en consonancia con ella y conmigo, yo te propongo dilatar tu ambivalencia sustancial, hacer de ella la hospedería en que yo quepa y tú puedas verlo desde dentro y desde fuera, todo ello sin escisión ni hambrunas, todo ello amenizado por el frescor de tus surtidores y mi última llamarada viva. ¿Qué me dices? ¿Procedo y me enciendo? ¿Te avienes y apagas la prevención del hormigueo caníbal? Desde lo más profundo del bosque se eleva un extraño fragor, pero aún no sé si procede de los árboles, o tan sólo del aserradero.

Escrito por JoséLuis a las 3 de Julio 2004 a las 01:02 PM
Comentarios

¿Aún no lo sabes? Oh, pues muy mal..;))
Esa última frase tuya ha sido bestial.

Escrito por Marian a las 9 de Julio 2004 a las 08:26 PM

jejeje... era una pregunta retórica ;-)

Escrito por Don Nadie a las 13 de Julio 2004 a las 02:07 PM
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