1 de Julio 2004

Un deseo a la medida del mundo

¿Cuántas veces puedes concebir, sin que te tiemble el pulso o los dientes te rechinen, un mundo hecho a la medida del deseo, o mejor, un deseo hecho a la medida del mundo?

Si respondes que “continuamente”, no podré creerte: los sueños se concilian como interrupción del discurso dominante y se encarnan a saltos.

Si contestas que “una sola vez, poco más o menos”, te retiraré el crédito que te había concedido, no para tu cautela, sino para nuestra trepidación.

Vuelvo a formular la pregunta: ¿hasta dónde estás dispuesto a llegar por ver las haces de rayos coincidentes, la miríada de accidentes felices, el crisol en que tu carne y mi espíritu su cuecen y alean, invirtiéndose los nombres?

Tienes para contestar lo que dura el estupor, o el resto de la espera si optas porque sea yo quien responda: como bien sabes, el orden de las alocuciones altera el efecto final, mas no su causa, no, su causa no, en absoluto, pues su causa es imperecedera e ignora a sabiendas quién la bautizó y quién le va a escribir el epitafio.

Escrito por JoséLuis a las 1 de Julio 2004 a las 12:29 PM
Comentarios
Escribir un comentario









¿Recordar informacion personal?